La nobleza europea impulsa en este
período la producción de relojes y, se incorporan a las maquinarias de relojería el péndulo y la combinación <espiral y volante> adoptando al bronce como material constitutivo.
Una gran variedad de instrumentos y maquinarias invade el siglo XIX, resultando el empleo de todos los metales y aleaciones disponibles y debido de nuevo a sus cualidades de estabilidad, resistencia y a que es idóneo para su aplicación en el uso y solución de labores cotidianas.
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