El cobre y la salud ¿Qué sucede si nos falta cobre? El Cobre en los Alimentos El cobre en el medio ambiente
  
El cobre se absorbe a través de la placenta


El período de gestación es de suma importancia, especialmente durante el tercer trimestre, porque es entonces cuando se desarrollan muchos de los pequeños órganos, sistemas y funciones del cuerpo. Es imprescindible que la madre tenga una ingesta adecuada de cobre con el fin de satisfacer sus demandas y las de su bebé durante y después del embarazo. Se deberá ingerir entre de 3 ya 4 mg de cobre cada día por medio de una dieta sana y balanceada.
El feto almacena casi diez veces más de cobre por unidad de masa que los adultos y al nacer consume gran parte sus reservas debido a que la leche materna o los sustitutos tienen un bajo contenido de cobre.

 
Beneficios Importantes para los lactantes


Los recién nacidos obtienen el cobre de las propias reservas de su cuerpo que se han almacenado durante la gestación; el bebé utilizará esta reserva hasta que ingiera alimentos. El cuerpo no produce cobre de tal modo que debe recibirlo de los alimentos. Una dieta normal y saludable es lo que garantiza una cantidad adecuada de cobre y otros elementos esenciales.

  
Los niños en edad preescolar y escolar también necesitan cobre

Los niños regulan el cobre que absorben en una forma natural de su dieta. Este se encuentra en alimentos ricos en minerales como son las verduras, legumbres, cereales, nueces, frutas e incluso en el chocolate, además de las carnes y pescados. Dependiendo de su peso y edad, los niños deben ingerir entre 0,5 y 1 mg diario de cobre. Un consumo menor pobre de este micronutriente afecta severamente al crecimiento por lo que es afecta a muchos órganos, pero especialmente al hígado.

Es muy importante mantener una dieta equilibrada; no sólo en lo que respecta al correcto funcionamiento de todos sus órganos sino, a la producción de energía, para lo cual es indispensable.
  
El consumo de cobre no sólo es cosa de niños

El cobre es el mejor defen-sor de la salud del adulto. El cuerpo de un adulto tiene una concentración de entre 1,4 y 2 mg de cobre por kilogramo de peso del cuerpo. Para mantener esta concentración, atendida las pérdidas o la demanda por el crecimiento se requiere de una ingesta de cobre entre 2 a 4 mg por día, que deben ser suministrados por los alimentos y en mucha menor proporción por el agua que tomamos.

Las personas y todos los seres vivos disponen de un mecanismo automático (homeostásis) que regula la cantidad de cobre o la de otros metales esenciales como el zinc, hierro, boro, selenio que ingresa en nuestro cuerpo.

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